martes, 27 de octubre de 2009

CULTURA

BAILE REGIONAL "FLOR DE PIÑA"





Esta danza significa la alegría que tiene la mujer por la buena cosecha de piña”.







TRAJE TIPICO





Es una creacion contemporánea del huipil de Tuxtepec y la danza "Flor de Piña". El primero, a semejanza de los huipiles del ex distrito, es una prenda de tres lienzos con bordados de aves, flores, y mariposas; como emblema distintivo ostenta un logotipo de Tochtepec en el pecho.
El traje para el baile Flor de Piña se compone de listones en rojo, amarillo, azules o verdes que se insertan en horizontal y paralelamente entre encajes y bordados. Los bordados por lo general de pájaros, flores hojas y enredadera, hacen inspirar un lenguaje simbiótico con la naturaleza, que se remata con el uso del cotín, que es un refajo que llevan a manera de medio fondo; en las trenzas usan listones multicolores, al cuello un racimo de collares que reflejan como arcoiris, rematando con el uso del rebozo.
La danza típica "Flor de piña" fue creada en 1958 para representar a la región de Tuxtepec en las festividades anuales de la Guelaguetza, ya que, al carecer la región de baile típico, era representada por sones veracruzanos.

El escenario donde se realizará el baile se decora con muchas piñas que se acomodan alrededor y en el centro. A una distancia de dos metros se pone una piña solitaria. La primera parte de la danza es la simulación de un parto. Una mujer aparece por el Oriente, y cuando llega junto a la piña, se arrodilla y se recoge la falda. Mira hacia el Sur, dando la espalda a las piñas del centro y recoge la piña, poniéndose de pie y mostrándosela al Sol. El Sol es el padre de su hija, representada por la piña.
La danzante muestra la piña al Norte y comienza a hacer movimientos lentos y precisos manteniendo la piña en alto; luego llama a otras mujeres a unirse a la danza. La coreografía exige concentración, coordinación y gracia al ejecutar movimientos pausados y místicos.
Al final, la mujer se coloca en el centro mientras las otras danzantes regalan todas las piñas a los asistentes, casi siempre a los fuereños. A este acto final le llaman “Guelaguetza”. El regalo representa la generosidad de la Tierra; recibir una piña es un honor que compromete de manera trascendental, según la ética indígena, por lo que cada persona debe devolverle a la Tierra la corona de la piña y comerse el resto o hacer tepache.

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